Pablo del pueblo

Pablo Zabaleta demuestra su grandeza a cada paso, en cada gesto, en cada actitud. Sin proponérselo. Le sale así. Y cada vez más. No porque haya cambiado sino porque la madurez de los años le ha dado mayor soltura, dejando atrás un cierto grado de introspección producto de su timidez, de su permanente bajo perfil.

Si hay algo que elige el mejor futbolista arrecifeño de la historia, es no sobresalir;  al contrario, actúa y trabaja para que se destaquen quienes lo rodean. Así lo ha hecho siempre en el fútbol y en la vida. A muchos les extraña que, pasando lo más desapercibido posible haya sido capitán de uno de los equipos más importantes del mundo, en Manchester City, o que desde hace muchos años sea una de las tres voces más escuchadas en el vestuario de la Selección Argentina, junto con Messi y Mascherano. Pero si hay algo que se ganó Pablo entre quienes lo conocen es un altísimo respeto.

En estos días Zabaleta volvió a su Arrecifes, como lo hace cada vez que puede, para visitar a su familia y amigos y, de paso, asistir a una de las bodas más resonantes en el mundo. Este viernes, en Rosario, se casa su amigo Lionel Messi con su novia de toda la vida, Antonella Roccuzzo, y Pablo es uno de los pocos amigos de verdad que le dio el fútbol al mejor jugador del universo.

Pero el flamante futbolista del West Ham le da la misma importancia al casamiento de Messi que al contacto con su pueblo, con su gente. Y atiende de la misma manera los llamados de Paqui Bóveda, como los de Javier Mascherano. Así, de la mano del director de Deportes municipal, visitó el Estadio Municipal que lleva su nombre para alegría y emoción de los chiquitos de la Escuelita de Fútbol, brindándoles el mismo tiempo que a su reciente presentación en el equipo de Londres. Se enganchó en un picado con los nenes con las mismas ganas con la que afronta un partido de la Champions League contra el Barcelona, un clásico contra el Manchester United o una final del Mundial contra Alemania. Los hace disfrutar y los invita a abrazarse en un festejo de gol, y bromea: “Yo no tengo idea cómo se festeja un gol”, pese a que ha anotado varios e importantes.

A Pablo le complace más visitar y ayudar a su amado Club Atlético Obras Sanitarias que acudir a una de las tantas invitaciones que recibe de los mejores y más variados sitios de Europa. Desde Inglaterra, retuitea todos y cada uno de los Tweets del Azulgrana de barrio Las Flores, mucho más que los de las notas periodísticas que lo destacan por todo el mundo. Y le pone las mismas ganas a una charla en el Centro Cultural, hablando con los vecinos de Arrecifes, que a una entrevista con la BBC.

Gracias a gestiones de la Municipalidad, Pablito le brindó ayer todo el tiempo a la gente de su pueblo, que lo ametralló a preguntas y se sacó cientos de fotos con él. Eso es un ídolo, el que se destaca por su humildad, por su conducta, por su calidad humana, más que por un caño o una rabona.

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