Ricardo Gutiérrez, un equipo sin éxito

Foto: Más FM 98.7

¿Qué es el éxito? Se podría debatir eternamente sobre este tema y no habría acuerdo. Porque no existe un solo significado para la palabra “éxito” y tampoco hay una sola manera de medirlo.

La palabra “éxito” viene del latín “exitus” y significa “final” o “término”. Los ingleses adoptaron esta palabra como “exit” y es la que ves en la salida de todo espacio cerrado. Si vamos a su acepción original, éxito es todo aquello que pone fin a una necesidad.

Habitualmente el éxito se asocia al dinero, al poder, a la popularidad, al triunfo; todo medido en cantidad, no en calidad.

Rápidamente podemos repasar que un empresario exitoso se piensa como una persona que ha acumulado mucho dinero, sin importar cómo. Se dice que un político es exitoso cuando ha ganado varias elecciones, sin analizar lo que hizo por la gente o lo que le dejó a su comunidad, tampoco si ha sido honesto. Un deportista es exitoso si consiguió varios títulos, sin tener en cuenta si es buena persona, buen compañero, si lesionó rivales o si hizo trampa para ganar. No importa, es exitoso igual.

Teniendo en cuenta esto, seguramente el actual plantel de primera división de básquet de Ricardo Gutiérrez no es exitoso. Es más, otro concepto muy utilizado referido al éxito dice que “de los segundos no se acuerda nadie”. Por eso el Tricolor no califica para considerarlo exitoso.

Nuestra apreciación, en consecuencia, es que el éxito como definición es una mentira, no existe. Y entendido como un logro personal o colectivo, como la satisfacción del deber cumplido, reemplazaríamos la palabra éxito por la palabra ejemplo.

Este conjunto de guerreros de Ricardo Gutiérrez no es exitoso, es ejemplar. En el juego en sí, en el balance de la primera mitad del año, competitivamente no son menos que nadie. Quedó demostrado. Y deportiva y humanamente son ejemplares. En un torneo Apertura que quedará en el recuerdo por los hechos negativos, por las maniobras sucias, por las agresiones, por las ventajas antideportivas, por la falta de imparcialidad y por las injusticias, el Tricolor de Arrecifes quedará a salvo de eso.

Nada de todo lo sufrido logró hacerlos desviar el camino de la entrega, de la lealtad al deporte, de la conducta, de la responsabilidad y de la utilización únicamente de armas nobles para imponerse y dejar en nuestras retinas momentos del mejor básquet que se vio por estos pagos en muchos años.

Gutiérrez es un ejemplo, porque no pagó con la misma moneda, porque eligió mostrarles a los pibes que los admiran cuál es el camino, porque hizo sentir orgullosos a sus hinchas y a todo Arrecifes, porque no hay nadie que no pueda destacar su conducta.

Este equipo de Ricardo Gutiérrez quedará en la historia y derribará el mito de que “de los segundos no se acuerda nadie”, porque el éxito es un gran impostor.

Vaya el reconocimiento a este grupo de leones que no pelearon por el éxito sino por el ejemplo:

José Luis García
Pablo Noguera
Adrián Di Lenarda
Javier Bóveda
Ramiro Sáenz
Gabriel Oddi
Juan “Cuca” Meregalli
Federico Bochatay
Agustín Ahumada
Josué Barrionuevo
Valentín Senópoli
Francisco Rocchi Pellegrini
Mariano Bouvier
Owen Ciutto
Paqui Bóveda (entrenador)
Marcos Bahillo (ayudante de campo)
Marcelo Pildain (asistente)

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