Almirante Brown se quedó con el clásico ante Huracán por un ajustado 1-0 que vale una fortuna. Es que el Verdinegro no venía bien y una derrota ante el Globo hubiera puesto en duda la continuidad de este nuevo proceso futbolístico. Encima, su rival llegaba mejor ubicado en la tabla y jugando mejor.

Eso se vio en los primeros minutos, con Huracán dominando las acciones y generando situaciones cerca del área de Brown, aunque sin contundencia a la hora de definir. Pero Gonzalo Macchiaroli planteó muy inteligentemente el partido, cediéndole la pelota Globo, esperándolo y golpeando de contra, aprovechando los espacios que el equipo de Fabián Cerícola dejaba en el fondo.

Así, el primer tiempo dominado por Huracán, terminó con las llegadas más claras para el Verdinegro.

En el complemento, Brown aceleró y logró ponerse en ventaja en el rebote de un penal. Carusillo rechazó el remate de Bebeto Igarreta pero no pudo evitar que el propio defensor empujara luego la pelota a la red.

Desde allí, el partido fue de ida y vuelta, a todo o nada. Huracán pudo empatarlo y Brown pudo liquidarlo cerca del final, cuando Facundo Svaluto (ingresado por el lesionado Fernando Cozza, que no podrá volver por dos meses) estrelló un remate en el travesaño.

Con este triunfo en un partido sin figuras destacadas (lo ganó Macchiaroli con su planteo), Brown se metió nuevamente entre los que clasifican para la Liguilla.

LOS INCIDENTES

Lamentablemente se produjeron incidentes dentro y fuera de la cancha, con hechos que parece increíble que ocurran en el fútbol arrecifeño. Primero, se generó una pelea en la propia hinchada de Brown, con un grupo de simpatizantes debiendo echar literalmente de la tribuna ubicada sobre el polideportivo a alguien que estaba generando disturbios.

Luego, hinchas de Huracán arrojaron proyectiles sobre los suplentes de Brown que estaban calentando, hiriendo en la cabeza a un futbolista verdinegro. Allí se paró el partido y se generó una pelea entre los jugadores que estuvo “ahí” de terminar a las piñas. Enseguida, un pesado palo de un bombo arrojado desde la misma tribuna del Globo cayó con violencia en la zona de plateas. De milagro no le pegó a nadie (había niños en ese sector). Le podía haber roto la cabeza a cualquiera.

Esto obligó a que se jueguen diez minutos de tiempo adicional.

Foto: Pelota en el Aire

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