Cierra también el mítico boliche Sobremonte de Mar del Plata

Luego de 47 años la histórica disco anunció que no volverá a abrir sus puertas. Un juicio de la AFIP y el aumento de los costos de los servicios obligó a los dueños a ponerle punto final a un lugar que albergó la juventud de cuatro generaciones de marplatenses y turistas.

Eduardo Aracil, empresario de la noche marplatense  y dueño del mítico boliche Sobremonte, confirmó al diario La Capital de esa ciudadL el cierre definitivo del complejo bailable, luego de haber estado abierto al público durante 47 años.

El anuncio de que el espacio no volverá a abrir sus puertas se conoce en pleno primer fin de semana de la segunda quincena de enero, días que, en otros tiempos, solo eran sinónimo de recaudaciones récord.

“Lo que no pudieron la guerra de Malvinas, ni los militares, ni la maldita policía, lo pudo el macrismo y un juez influenciado por los fiscales de la AFIP, que le contaron el cuento de la asociación ilícita como si fuéramos unos delincuentes. No entendió el derecho al espectáculo y como no lo entiende, lo rompe”, dijo Aracil a ese medio.

«Lo que no pudieron la guerra de Malvinas ni los militares, lo pudo el macrismo y un juez influenciado»

Eduardo Aracil, dueño de Sobremonte

Se refiere a la investigación que lleva adelante la Justicia Federal y que el año pasado determinó el procesamiento de los dueños del boliche y a otras personas por el delito de asociación ilícita fiscal con la que habrían realizado maniobras de evasión tributaria entre 2003 y 2014 mediante la interposición de personas físicas y jurídicas con la finalidad de eludir el pago de tributos nacionales

El aumento en las tarifas de los servicios terminaron por sepultar cualquier anhelo de volver a inundar el aire de música y diversión. “Llegaban $160.000 de luz y $80.000 de agua”, contó.

El ocaso de un complejo, que en algún momento fue sinónimo de salidas inolvidables con amigos, primeros besos y hasta desencuentros amorosos, concluirá con la demolición de su tradicional estructura ubicada en la Av. Constitución. El sinfín de recuerdos, entonces, quedará reducido a escombros, y a más de 50 trabajadores en la calle.

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