El Colo Ottaviani ascendió con Cañuelas y su presidente lo define

El Colo Ottaviani ascendió con Cañuelas y su presidente lo define



El arrecifeño por adopción Gianfranco Ottaviani logró con Cañuelas un hecho histórico: el ascenso a Primera B, categoría en la que el Tambero jugará por primera vez en sus 110 años de historia.

Nada mejor para definir lo que significa para ese equipo el Colo (o Metralleta, como también lo llaman allí), que la palabra del propio presidente del club, Daniel Roncoli, quien tuvo la gentileza de escribir para DIARIO NOTICIAS:

Comenzamos a seguir a Gianfranco Ottaviani cuando jugaba en Lincoln y estuvo en carpeta un libro de pases antes de que se produjera realmente su incorporación al club. La negociación se dilató porque Sarmiento de Junín, dueño de su ficha, se demoró en concretar el préstamo.
Como dirigente me da mucha felicidad haber podido cumplir con todo lo que le dije e imaginaba cuando comencé a charlar con él telefónicamente.
Pero sin dudas la mayor alegría es haberlo conocido, a él y a su familia, y que haya podido recuperarse de la complicada lesión que lo detuvo cuando era sin lugar a dudas una de las grandes figuras de la categoría.
Tratamos de acompañarlo en todo momento durante el período de operación y recuperación y felizmente ya está pleno para dar lo mejor.
Fue una pieza clave del equipo campeón en esos partidos que le tocó jugar: solidario, con gran potencia física y una capacidad especial para los movimientos perfectos de centro atacante; impuso su verticalidad, su cabezazo de ambos parietales y su olfato goleador.
Pero también fue importante después, para el engranaje del grupo y con su liderazgo afable y silencioso entre los más jóvenes, orientando a quienes viven en la pensión con él.
No es casual que hayamos gestionado la extensión de su préstamo en pleno proceso de rehabilitación y que la gente de Cañuelas lo sienta como alguien propio, admirado, respetuoso, noble, abnegado.
Si por alguna razón que no sospecho, Arrecifes decide negarlo como hijo pródigo; aquí lo adoptaremos sin dudar un instante. Pero eso solo puede obedecer a un rapto de la imaginación. El Colo merece ser otro orgullo arrecifeño. Ustedes lo saben de sobra.

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