La capacidad de Arrecifes para salvar vidas

En periodismo existe una máxima histórica que dice que «los aviones que se caen son noticia; los que llegan a destino, no lo son». Y es cierto. Como también es cierto que los que llegan a destino son infinitamente más.

Esto podría aplicarse también al tema del Hospital Municipal de Arrecifes, aunque más que al nosocomio en sí, a sus profesionales, enfermeros y empleados.

Solemos leer en los medios quejas sobre problemas en la atención, algunos graves. Y existen, es verdad. Y hay que ponerse en la piel de las personas que la sufren. Son los «aviones que se caen»; pero «los que llegan a destino», las buenas atenciones, la resolución de serios problemas de salud, son infinitamente más.

Por ello también, como le damos difusión a los problemas, creemos necesario destacar hechos como el ocurrido la semana pasada, cuando profesionales y personal del Hospital literalmente le salvaron la vida a un nene de 11 años que sufrió un gravísimo accidente.

MAXI VOLVIÓ A NACER EN ARRECIFES

Maxi es un pequeño de 11 años que viajaba en una Ford Ecosport como acompañante de Luis Alberto Chavarría, desde Olavarría hacia la provincia de Entre Ríos. Llegando a Arrecifes por ruta 51, a la altura del puente de Arroyo Luna, donde la cinta asfáltica se convierte en un embudo para atravesar el estrecho puente, se produjo el gravísimo accidente. Dos de los hierros de la baranda del puente atravesaron literalmente a camioneta, Y uno de ellos, el cuerpito de Maxi: lo peforó a la altura del abdomen, atravesó su asiento, el asiento de atrás, y salió por el baúl de la camioneta. El otro hierro le cortó un brazo.

La situación era desesperante, desgarradora. Y arrancamos con el trabajo de nuestros inigualables Bomberos Voluntarios, con una capacidad y responsabilidad de excelencia. Para que el nene no se desangre y para no causarle aún mayores daños físicos, no le retiraron el caño de su cuerpo. Cortaron el hierro y retiraron a Maxi del vehículo con el mismo atravesándolo, para que la ambulancia del SAME lo traslade al Hospital.

Allí comenzó a trabajar el gran servicio de salud con el que contamos en nuestra ciudad, desde Leo, el chofer de la ambulancia; los doctores Leticia Picabea, Matías Davico, Juan Schesi, Leonardo Topazzino, Raúl Rodríguez, el cirujano Fernández Alba, la técnica en imágenes Noelia Suárez, enfermeros, instrumentadores, anestesistas, personal de rayos… Más de 15 personas de nuestro hospital trabajando en equipo ante una emergencia límite, dramática, fundamentalmente porque se trataba de un nenito que estaba muriendo, literalmente.

No sólo lograron salvarle la vida sino que también le salvaron el bracito, desgarrado, que lo primero que indicaba era una amputación.

Maxi y su familia jamás se van a olvidar del Hospital de Arrecifes ni de su personal ni de los Bomberos, obviamente. Estarán eternamente agradecidos. Nosotros, los arrecifeños que lo utilizamos permanentemente, tendríamos que sentirnos orgullosos de nuestro nosocomio. Claro que hay casos en los que algunos médicos en particular no han actuado como corresponde y pacientes lo han sufrido gravemente. Pero estos últimos son «los aviones que se caen», que son noticia. Esta vez queríamos que fuera noticia uno de los tantos aviones que llega a destino y que salva vidas.

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