Pasó de pagar $ 9.000 a $ 28.000 para poder vender comidas

En sólo tres meses los gastos fijos le aumentaron más de un 300%, mientras que se desplomaron las ventas.

Esta mujer es una de las tantas personas que intenta ganarse la vida en Arrecifes con mucho sacrificio y cada vez más dificultades. Es sólo un caso que se reitera en tantísimos vecinos de todo el país.

La joven madre de tres hijos prefirió no dar su identidad «porque colaboro con un comedor comunitario y lo puedo perjudicar contando esto».

Cocina en su casa todos los días al mediodía y a la noche, toma pedidos particulares y sale ella misma a repartirlos. Toda su vida sostuvo su casa y a sus hijos con ese trabajo, pero ahora no sabe cómo seguir. Si es que puede seguir…

«Me estoy fundiendo trabajando. Respecto de los últimos meses del año pasado a ahora, pasé de pagar $ 950 de luz a $ 6.000; de gas, $ 1.500 a más de $ 11.000; los impuestos municipales me aumentaron de $ 1.400 a $ 1.800 y el alquiler de mi casa, donde vivo con mi familia y cocino, de $ 5.500 a $ 8.700. Y eso sin contar los aumentos de la nafta, que debo usar para el reparto», cuenta con impotencia. Y resume: «Para seguir trabajando tengo un promedio de gastos fijos de $ 30.000 por mes. ¿Cómo hago para juntarlos vendiendo comida desde mi casa? Encima, las ventas cayeron a menos de la mitad».

Además de ello, con un espíritu solidario, se hace tiempo para colaborar con un comedor y merendero comunitario al que asisten diariamente unos 80 chicos.

«Yo no sé cómo pudimos llegar a esta situación. En el comedor tenemos tres chicos con desnutrición, cada vez nos cuesta más mantenerlo y si lo cerramos, hay 80 chicos que no van a poder comer», agrega.

«No tenemos ninguna ayuda del Estado. Para fin de año queríamos cocinarles pan dulce a los nenes y teníamos la posibilidad de hacerlo porque El Molino nos donó la harina. Parece mentira, pero nos faltaba un pan de margarina que cuesta $ 350 y no teníamos plata para comprarlo. Fuimos a la Municipalidad a hablar con el Intendente. La secretaria nos tuvo esperando desde las 7:30 hasta las 10:00, cuando vimos pasar a Olaeta y le preguntamos a la secretaria si nos iba a atender. Ella nos dijo que ‘no, porque el Intendente está trabajando’ y agregó: ‘Lo que ustedes están haciendo no sirve porque Arrecifes no necesita comedores, en Arrecifes no hay hambre’, y nos acusó de que estábamos haciendo esto para perjudicar la imagen del Intendente», relató con indignación la mujer.

Y añadió que «de la bronca, publicamos la situación en las redes sociales y luego Olaeta llamó a una de nosotras, que fue a la Municipalidad a hablar con él. Pero le dijo que no iba a colaborar porque ‘vi que ya lo está haciendo Gabilondo, que publicó unas fotos con ustedes’. Pero Patricio Gabilondo va a visitarnos».

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