En la noche del pasado sábado la Policía local salió en la búsqueda de una moto que había sido robada en calle Aróstegui al 300, de Villa Sanguinetti. Se detectó que un rodado con esas características se dirigía a Salto, por lo que se pidió colaboración de la Policía de esa ciudad y se logró la detención de Fernando Medina, arrecifeño de 18 años de edad.

Al chorro se lo trajo a la Comisaría de Arrecifes, se le devolvió la moto al dueño y se lo dejó en libertad. Total, robar y escaparse no es nada malo…

La historia sigue a las 7:20 de la mañana del domingo, en calle Corrientes, en inmediaciones de la cancha de Huracán, cuando dos pibes amenazaron a un hombre discapacitado y le robaron dinero en efectivo y una bicicleta. La Policía se puso a buscar a los chorros, cuando es advertida de otro intento de robo, esta vez en Ramón Lorenzo al 500, donde también dos pibes golpearon al dueño de una vivienda cuando ingresaba a la misma, pero el hombre pudo meterse en la casa y zafar; aunque le rompieron la puerta a patadas.

Los uniformados siguieron buscando a estos precoces delincuentes y lograron encontrarlos por la cancha de Huracán. Les secuestraron el dinero y la bicicleta que habían robado. Eran dos: un menor de edad y… el mismo Fernando Medina que había robado la moto horas antes, detenido y dejado en libertad.
Con estas decisiones de la Justicia de dejar libres a los que roban, difícilmente se termine con la inseguridad. Y a los pobres policías, que los agarran una, dos y mil veces, ya les tienen las bolas por el piso.

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